Diego Genoud, Sergio Massa. La biografía no autorizada, Buenos Aires, Sudamericana, 2015, p. 112
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# 331
Categorías:
Argentina,
capitalismo,
Diego Genoud,
medios de comunicación,
periodismo
/
El debate sobre el encolumnamiento de los periodistas tras la línea política o ideológica de los medios en los que trabajan es largo y comenzó a darse, sobre todo, a partir de que el kirchnerismo le dio aire a la Ley de Medios. Existen periodistas asalariados que coinciden -o son formados, incluso- con la ideología de sus patrones. Pero existen otros muchos, probablemente la mayoría, que no comparten el proyecto político o ideológico de los dueños de los medios donde trabajan. Como en todos los rubros, unos ponen el capital, otros trabajan en un ámbito en el que la discusión sobre los contenidos es muy desigual.
# 330
Categorías:
Argentina,
capitalismo,
Martín Becerra,
medios de comunicación,
periodismo
/
Una mirada distante y superficial afirmaría, en función de las relaciones capitalistas del sistema de medios, que predomina el tipo de trabajo asalariado en los emprendimientos del sector. Es decir, relaciones laborales de dependencia con dueños/empresarios de medios y percepción del salario por parte de quienes trabajan en ellos. En esta imaginaria e ideal situación, los dueños/empresarios comercializan espacios y venden productos para obtener ingresos con los que renumeran a los profesionales que se desempeñan en sus organizaciones. Sin embargo, la organización productiva en los medios argentinos muestra, desde hace mucho tiempo, otra realidad.
Si se enfoca la mirada en el conjunto del sistema y en todo el territorio nacional, se concluirá que existen diversos tipos de organización del trabajo en los medios de comunicación argentinos y que no predomina el contrato de trabajo formal. Incluso en grandes organizaciones de comunicación hay formas de trabajo no asalariado y extensas zonas donde la precarización es la regla. La ausencia de un vínculo contractual estable (...) abre una reflexión fundamental sobre el tipo de contraprestación no salarial -o no eminentemente salarial- que organiza una buena parte del proceso de trabajo en los medios de comunicación de Argentina en pleno siglo XXI.
Esta regulación estructura la forma en que se producen informaciones y entretenimientos en Argentina (...). Así es como son "normados" los contenidos que circulan y se consumen masivamente. No se puede prescindir de su análisis a la hora de evaluar el funcionamiento de los medios en el contexto social. No es posible aludir a las intenciones editoriales, a los impactos políticos y sociales, a los intereses económicos y a la semiótica del discurso mediático sin comprender la importancia de la organización productiva de los emprendimientos infocomunicacionales sobre las que se edifica el complejo de mediaciones sociales.
En la intersección entre rutinas productivas que combinan formas capitalistas clásicas, clientelismo, vasallaje y mecenazgo, y el mundo productor de los acontecimientos que son registrados como noticias, emerge la progresiva tercerización de la producción de los contenidos que son difundidos por los medios de comunicación. El vértigo productivo al que son sometidas las redacciones, injertadas con mayor instrumental técnico pero despojadas del tiempo necesario para la verificación, la documentación y la investigación, colabora con ello.
El vínculo cada vez más íntimo entre, por un lado, oficinas de relaciones públicas, de comunicación institucional y vocerías poliformas (Amado, 2007) y las redacciones, por otro, desemboca en el abuso del copy-paste de gacetillas y en el reemplazo de la información, que demanda una laboriosa inversión de tiempo y esfuerzo, por un estilo opinativo ligero.
Si se enfoca la mirada en el conjunto del sistema y en todo el territorio nacional, se concluirá que existen diversos tipos de organización del trabajo en los medios de comunicación argentinos y que no predomina el contrato de trabajo formal. Incluso en grandes organizaciones de comunicación hay formas de trabajo no asalariado y extensas zonas donde la precarización es la regla. La ausencia de un vínculo contractual estable (...) abre una reflexión fundamental sobre el tipo de contraprestación no salarial -o no eminentemente salarial- que organiza una buena parte del proceso de trabajo en los medios de comunicación de Argentina en pleno siglo XXI.
Esta regulación estructura la forma en que se producen informaciones y entretenimientos en Argentina (...). Así es como son "normados" los contenidos que circulan y se consumen masivamente. No se puede prescindir de su análisis a la hora de evaluar el funcionamiento de los medios en el contexto social. No es posible aludir a las intenciones editoriales, a los impactos políticos y sociales, a los intereses económicos y a la semiótica del discurso mediático sin comprender la importancia de la organización productiva de los emprendimientos infocomunicacionales sobre las que se edifica el complejo de mediaciones sociales.
En la intersección entre rutinas productivas que combinan formas capitalistas clásicas, clientelismo, vasallaje y mecenazgo, y el mundo productor de los acontecimientos que son registrados como noticias, emerge la progresiva tercerización de la producción de los contenidos que son difundidos por los medios de comunicación. El vértigo productivo al que son sometidas las redacciones, injertadas con mayor instrumental técnico pero despojadas del tiempo necesario para la verificación, la documentación y la investigación, colabora con ello.
El vínculo cada vez más íntimo entre, por un lado, oficinas de relaciones públicas, de comunicación institucional y vocerías poliformas (Amado, 2007) y las redacciones, por otro, desemboca en el abuso del copy-paste de gacetillas y en el reemplazo de la información, que demanda una laboriosa inversión de tiempo y esfuerzo, por un estilo opinativo ligero.
Martín Becerra, De la concentración a la convergencia. Políticas de medios en Argentina y América Latina, Buenos Aires, Paidós, 2015, pp. 189-190
# 324
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Gay Talese,
medios de comunicación,
periodismo,
verdad
/
¿Creés que el periodismo puede conducir a la verdad?
No, creo que las decisiones editoriales sobre qué termina saliendo en diarios y revistas es tan subjetivo que casi nunca obtenés la verdad completa. Las huellas digitales del editor están en lo que elige publicar. La galería de personajes de El reino y el poder [The Kingdom and the Power, 1969] prueba al menos que no existe algo así como "periodismo objetivo". No hay verdades absolutas. Los periodistas pueden encontrar lo que sea que estén yendo a buscar. Cada periodista lleva todas y cada una de sus marcas de guerra al evento. Un periodista nunca lo consigue. Consigue lo que es capaz de conseguir, lo que quiere conseguir.
No, creo que las decisiones editoriales sobre qué termina saliendo en diarios y revistas es tan subjetivo que casi nunca obtenés la verdad completa. Las huellas digitales del editor están en lo que elige publicar. La galería de personajes de El reino y el poder [The Kingdom and the Power, 1969] prueba al menos que no existe algo así como "periodismo objetivo". No hay verdades absolutas. Los periodistas pueden encontrar lo que sea que estén yendo a buscar. Cada periodista lleva todas y cada una de sus marcas de guerra al evento. Un periodista nunca lo consigue. Consigue lo que es capaz de conseguir, lo que quiere conseguir.
Gay Talese, citado en Robert S. Boynton, The New New Journalism: Conversations with America's Best Nonfiction Writers on Their Craft, Vintage, New York, 2005, p. 377
Traducción propia
# 317
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Chuck Palahniuk,
libros,
periodismo
/
El único inconveniente de escribir es que estás solo. La fase de la
escritura. La fase de la buhardilla solitaria. En la imaginación de la
gente, eso es lo que distingue a un escritor de un periodista. El
periodista, el reportero, siempre anda con prisas, de caza, reuniéndose
con gente y recogiendo datos. Preparando una historia. El periodista
escribe en compañía de otra gente y siempre con plazos de entrega.
Rodeado de gente y con prisas. Es una actividad emocionante y
divertida.
El periodista escribe para conectar a la gente con el mundo exterior. Es un conducto.
Pero un escritor es distinto. Alguien que escribe ficción es alguien –o eso imagina la gente– que está solo. Tal vez porque la ficción parece conectarlo a uno solamente con la voz de otro individuo. Tal vez porque leer es algo que hacemos a solas. Es un pasatiempo que parece separarnos de los demás.
El periodista investiga una historia. El novelista se la imagina.
El periodista escribe para conectar a la gente con el mundo exterior. Es un conducto.
Pero un escritor es distinto. Alguien que escribe ficción es alguien –o eso imagina la gente– que está solo. Tal vez porque la ficción parece conectarlo a uno solamente con la voz de otro individuo. Tal vez porque leer es algo que hacemos a solas. Es un pasatiempo que parece separarnos de los demás.
El periodista investiga una historia. El novelista se la imagina.
Chuck Palahniuk, Error humano, Random House Mondadori, 2005
# 307
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Gay Talese,
medios de comunicación,
periodismo
/
-¿Se mantiene en contacto con Tom Wolfe?
-Cené con él hace un par de semanas. Por cierto, vamos a aparecer juntos en una recopilación de artículos sobre el asesinato de John Fitzgerald Kennedy que va a publicar Life Books. La historia es muy interesante. El día en que asesinaron al presidente Kennedy me encargaron que saliera a la calle para observar las reacciones de la gente. Me puse a dar vueltas por la ciudad y al cabo de no mucho tiempo me di de narices con Tom Wolfe. ¡Tom! ¿Qué haces? El reportero jefe me ha pedido que me dé una vuelta por Manhattan para ver cómo reacciona la gente al atentado de Dallas. Pues a mí me han pedido la misma historia. ¿Qué te parece si cogemos un taxi a medias y compartimos gastos? Estuvimos cuatro o cinco horas juntos. Fuimos a Chinatown, Little Italy, Wall Street, el Upper West Side, Broadway, y en ningún lugar vimos nada digno de mención. Nadie saltó por la ventana, no había gente tirada en el asfalto llorando. El ambiente de la calle era de total normalidad. Nos despedimos. Cuando volví al periódico, le dije a mi editor que me gustaría escribir acerca de la falta de emoción de la gente ante una noticia de tal calibre. Mejor déjalo, me respondió. Al día siguiente, lo primero que hice nada más levantarme fue comprar el Herald Tribune para ver qué había escrito Tom. Miré el periódico de arriba abajo y tampoco encontré nada. Ni rastro de nuestro paseo por la ciudad el día anterior. De modo que a los supuestos gigantes del llamado nuevo periodismo les habían encargado escribir acerca de algo tan potente como el asesinato de JFK y ninguno de los dos consiguió colocar su reportaje. El otro día, cenando con él, lo recordamos. Dos viejos sabuesos evocando los tiempos en que éramos unos jovenzuelos pletóricos de energía que cuando entregaron su crónica sobre el magnicidio de Dallas se la tumbaron.
-Cené con él hace un par de semanas. Por cierto, vamos a aparecer juntos en una recopilación de artículos sobre el asesinato de John Fitzgerald Kennedy que va a publicar Life Books. La historia es muy interesante. El día en que asesinaron al presidente Kennedy me encargaron que saliera a la calle para observar las reacciones de la gente. Me puse a dar vueltas por la ciudad y al cabo de no mucho tiempo me di de narices con Tom Wolfe. ¡Tom! ¿Qué haces? El reportero jefe me ha pedido que me dé una vuelta por Manhattan para ver cómo reacciona la gente al atentado de Dallas. Pues a mí me han pedido la misma historia. ¿Qué te parece si cogemos un taxi a medias y compartimos gastos? Estuvimos cuatro o cinco horas juntos. Fuimos a Chinatown, Little Italy, Wall Street, el Upper West Side, Broadway, y en ningún lugar vimos nada digno de mención. Nadie saltó por la ventana, no había gente tirada en el asfalto llorando. El ambiente de la calle era de total normalidad. Nos despedimos. Cuando volví al periódico, le dije a mi editor que me gustaría escribir acerca de la falta de emoción de la gente ante una noticia de tal calibre. Mejor déjalo, me respondió. Al día siguiente, lo primero que hice nada más levantarme fue comprar el Herald Tribune para ver qué había escrito Tom. Miré el periódico de arriba abajo y tampoco encontré nada. Ni rastro de nuestro paseo por la ciudad el día anterior. De modo que a los supuestos gigantes del llamado nuevo periodismo les habían encargado escribir acerca de algo tan potente como el asesinato de JFK y ninguno de los dos consiguió colocar su reportaje. El otro día, cenando con él, lo recordamos. Dos viejos sabuesos evocando los tiempos en que éramos unos jovenzuelos pletóricos de energía que cuando entregaron su crónica sobre el magnicidio de Dallas se la tumbaron.
Gay Talese, entrevistado por Eduardo Lago en “Una buena historia nunca muere”, El País (España), 13-03-2013
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# 306
Categorías:
cine,
crítica,
Jonathan Rosenbaum,
periodismo
/
Uno podría argumentar que el declive de la crítica de cine en años recientes -observable en los hábitos de la mayor parte de los editores de diarios y revistas, tanto en Europa como en los Estados Unidos- no es tanto un reflejo de los gustos cambiantes de las audiencias (como estos editores y académicos suelen insistir) como el resultado del poder que tienen las grandes corporaciones de eliminar cualquier cosa que interfiera con su publicidad. De la misma manera que los llamados "cineastas norteamericanos independientes" promocionados por los estudios de Hollywood a través de Sundance son, en general, aquellos que han perdido su independencia, la "crítica de cine" en el mainstream ahora hace referencia, más que nada, a periodismo publicitario; los verdaderos independientes y críticos están obligados a operar en los márgenes. En más de una manera, el tráfico está migrando al underground.
Jonathan Rosenbaum (1997), "Trailer for Godard's Histoire(s) du cinema", en Goodbye Cinema, Hello Cinephilia, The University of Chicago Press, 2010 pp. 317-318
Traducción propia
# 283
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Argentina,
Graciela Mochkofsky,
Jacobo Timerman,
medios de comunicación,
periodismo
/
Entonces ¿cuáles son los cambios que ha producido la democracia? Aparecieron nuevos periodistas, nuevos temas, pero siempre detrás de la sociedad. Nunca atreviéndose a estar adelantados. Les doy un ejemplo de hoy. Hacer una proclama diciendo: “Tenemos que hacer en el país esto y esto y esto…” o editorializar, es un atentado al conocimiento. Hoy tenemos un ejemplo. Lo cito, me duele mucho pero lo cito porque es hoy. Anteayer la comunidad judía celebró su más sagrado día del año. Yo no soy religioso pero tiene un gran significado cultural: el día del perdón. Porque es muy compleja la interpretación de por qué tiene que haber un día del perdón. No es que uno perdone culpas o se haga perdonar culpas, es toda una concepción, pero no importa, es sagrado. Todos los años en el cementerio de la Tablada profanan tumbas. Anteayer 70, 50 o 40. La Nación sacó hoy un editorial protestando. Ahora, supongamos que La Nación hubiera puesto a sus periodistas a investigar, porque hay muchos elementos de investigación. Yo también he investigado. Ahí viene tu pregunta: “interpretar o investigar”. Todo eso se mezcla. Interpretás que fue un atentado a la sociedad e investigás qué es lo que ocurrió. Cinco periodistas de La Nación colocados por tres días en ese barrio, recorriendo casa por casa, las comisarías, inmediatamente te dicen lo que pasó. Quiénes fueron, cómo se llaman, fue Pepe, fue el Banana, todos los conocen, todos los policías los conocen. Pero no, hicieron un editorial. ¿Qué es un editorial? Un editorial es aquello que nadie lee. Nadie lo lee.
Jacobo Timerman (1996), citado en Graciela Mochkofsky, Timerman. El periodista que quiso ser parte del poder, Buenos Aires, Sudamericana, 1993
# 280
Categorías:
Jon Lee Anderson,
medios de comunicación,
periodismo
/
En el caso de las víctimas, el retrato es muy difícil porque nos generan muchas reacciones de piedad, misericordia y pena. Lo peor, creo, es que inconscientemente sentimos que son inferiores a nosotros. Las menospreciamos. Y, tal vez para compensar esa horrible sensación, las llenamos de virtudes. (...) Supongamos que debemos contar la historia de una mujer violada. Ella me da mucha pena, pero eso no la hace buena. ¿O qué ocurriría si esa mujer violada es una persona difícil, moralmente compleja y cuestionable? ¿Entonces ya deja de ser una víctima, sólo porque no puedo mostrarla como alguien virtuoso?
Jon Lee Anderson, entrevistado por Leonardo Tarifeño en Guyazi [blog], 29-12-2012
# 271
Categorías:
Argentina,
Martín Becerra,
medios de comunicación,
periodismo
/
Hay una lectura equivocada desde los medios críticos de la supuesta uniformidad que tiene el oficialismo tanto en los medios que le son proclives como en sus cuadros políticos. El peronismo es un ámbito en el que siempre existieron diferencias grandes y el kirchnerismo, en particular, alberga tensiones políticas y comunicacionales. El programa 6,7,8, que es reluctante a la diferencia y al matiz de opiniones, representa un modelo muy distinto al de Visión 7 Internacional o a Con sentido público, siendo todos programas emitidos por Canal 7. Lo mismo puedo decir sobre Página 12, que cultiva una lógica poco afín a Tiempo Argentino. Tampoco CN23 es lo mismo que 360. Radio del Plata, Radio Nacional y Radio 10 son oficialistas, pero muy distintas entre sí. Creo que sucede lo mismo en el campo periodístico adverso al Gobierno. (...) Y veo colegas que, cansados porque han sido injustamente maltratados por uno u otro lado, se rinden, abandonan ese esfuerzo para comprender lo que sucede y recolectan de la realidad sólo aquellas evidencias parciales que confirman sus prejuicios y descartan todo elemento que pueda relativizar su postura. Considero que lo más valioso que hoy podemos aportar es el ejercicio cotidiano de no reducir una realidad multicolor a un enfoque en blanco y negro. Los periodistas son en buena medida alimentadores de las visiones conspirativas al decir que el adversario está comprado, que es un vendido.
Martín Becerra entrevistado en La Nación, 08-07-2012
# 263
Categorías:
11 de septiembre,
Estados Unidos,
Gay Talese,
medios de comunicación,
periodismo,
redes sociales
/
Estoy decepcionado. El 11-S acabó con el buen periodismo. Con la excusa
de la seguridad nacional la prensa estadounidense dejó de hacer
preguntas, ya no cuestiona el poder. Creía que aquello acabaría tras los
años oscuros de la Administración de Bush, pero con Obama no ha
mejorado. Los periodistas de hoy siguen haciéndole el juego al Gobierno,
son como funcionarios. Falta curiosidad y escepticismo en el
tratamiento de Irak, Afganistán o incluso Siria. Y el ciclo de noticias
de 24 horas que impone la red no ayuda porque los convierte en animales
carroñeros.
Gay Talese, citado en “El 11-S acabó con el buen periodismo”, Barbara Celis, suplemento Cultura, El País, 18-06-2012
# 254
Categorías:
capitalismo,
David Simon,
medios de comunicación,
neoliberalismo,
periodismo
/
Justo antes de volverse obsoletos por la llegada de Internet -en ese preciso momento donde su propio producto pasaría a estar amenazado por la tecnología- los diarios no intentaban incrementar y profundizar la cobertura periodística en sus ciudades, su país, el mundo. Estaban, en cambio, en manos de empresarios de afuera ofreciendo su insensible e inequívoca lealtad a los accionistas y al precio de la acción.
David Simon, "A Newspaper Can’t Love You Back" en Esquire, 18 de febrero de 2008
# 243
Categorías:
Hadad,
Javier Romero,
medios de comunicación,
periodismo,
Romina Manguel
/
Vidas Privadas III: Marcelo Longobardi
La calurosa tarde del 18 de febrero de 1998, minutos después de las siete de la tarde, una camioneta de correo privado llegaba a las puertas del Country Village en Pilar, sobre la calle Hipolito Yrigoyen, a quinientos metros de la Autopista Panamericana. Un empleado de uniforme bajó de la camioneta y entregó en la caseta de guardia setenta y seis sobres blancos tamaño carta con etiquetas a nombre todas las mujeres que vivían en el country.
Esa misma noche M., propietaria de uno de los terrenos recibió el que estaba a su nombre. Tenía gente invitada a cenar y recibió apurada al encargado de seguridad que le trajo la correspondencia. Decidio echarle una ojeada rápida, pero no pudo. Cuando vio en su interior la fotografiá de una pareja, su corazón se detuvo por un instante. Hacía varios meses que sospechaba que su marido la engañaba. "Éstas son las pruebas", pensó y escondio rapidamente el sobre en un estante de la biblioteca. Esa noche no pudo concentrarse en ningún momento en la charla de sus amigos. No veía la hora de que se fueran y poder discutir con su marido. "De esta no se salva", pensó.
Pasadas las dos de la mañana, cuando el último invitado se retiro, corrió nerviosa a revisar las fotografias y se percato, con alivio, de que no se trataba de su marido. Miró la hora y se fue hasta la recepción del country.
-¿Dolores?
-Sí.
-Necesito verte urgente.
Dolores Llorens era la mujer de Marcelo Longobardi.
-Disculpame, pero esto me llegó a mi casa anoche. Por suerte pude retirar el resto de los sobres de portería. No sé cuantos se habrán repartido.
Cada sobre contenía tres fotografias de 20 centimetros por 28 sacadas con un teleobjetivos en el Paseo de la Infanta, en Palermo. Allí se veía, a través de distintas tomas, a Marcelo Longobardi y una joven muy mona subiendo al auto del periodista. También contenia un casete de 60 minutos, marca TDK, con fragmentos de charlas privadas entre Longobardi y la señorita, que según se desprendía de las grabaciones trabajaba en un lujoso hotel de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde hacía algunos meses, Longobardi le venía comentando a su mujer que sentía que lo seguían. Dolores le decía que no se preocupara, que seguramente eran ideas suyas. Longobardi habia revelado por entonces a algunos periodistas colegas suyos las relaciones de Daniel Hadad y el Grupo Yabrán. el monto económico de la ayuda y la conjunción con ex represores de la ESMA, como Adolfo "Donda" Tigel, y agentes de la SIDE local. Longobardi les confío a sus íntimos que quería disolver la sociedad con Hadad, que no eran lo mismo y que estaba pensando seriamente en separarse.
La campaña de hostigamiento comenzó con un afiche aparecido en los carteles de la Ciudad de Buenos Aires con un listado de nombres de periodistas a sueldo del gobierno de Carlos Menem, pagados con fondos de la SIDE. Allí aparecían varios periodistas de Pagina/12 y Marcelo Longobardi.
Marcelo, que conoce como pocos a Daniel Hadad, sospechó de él. Era una de las pocas personas capaces de perseguirlo, interceptar y grabar sus conversaciones telefónicas, y que su trabajo de inteligencia incluyera conseguir los nombres de todas las mujeres del Country Village. Y así lo comentó. espantado, a un grupo de periodistas conocidos.
M., la vecina y amiga de Dolores Llorens, terminó condenada por violación de correspondencia -en su intento de interceptar los sobres- y Marcelo Longobardi se divorció de la madre de sus hijos. Al poco tiempo volvería a trabajar a las ordenes de Daniel Hadad por partida doble: en Radio 10 y con un programa propio en Canal 9, Fuego Cruzado.
La calurosa tarde del 18 de febrero de 1998, minutos después de las siete de la tarde, una camioneta de correo privado llegaba a las puertas del Country Village en Pilar, sobre la calle Hipolito Yrigoyen, a quinientos metros de la Autopista Panamericana. Un empleado de uniforme bajó de la camioneta y entregó en la caseta de guardia setenta y seis sobres blancos tamaño carta con etiquetas a nombre todas las mujeres que vivían en el country.
Esa misma noche M., propietaria de uno de los terrenos recibió el que estaba a su nombre. Tenía gente invitada a cenar y recibió apurada al encargado de seguridad que le trajo la correspondencia. Decidio echarle una ojeada rápida, pero no pudo. Cuando vio en su interior la fotografiá de una pareja, su corazón se detuvo por un instante. Hacía varios meses que sospechaba que su marido la engañaba. "Éstas son las pruebas", pensó y escondio rapidamente el sobre en un estante de la biblioteca. Esa noche no pudo concentrarse en ningún momento en la charla de sus amigos. No veía la hora de que se fueran y poder discutir con su marido. "De esta no se salva", pensó.
Pasadas las dos de la mañana, cuando el último invitado se retiro, corrió nerviosa a revisar las fotografias y se percato, con alivio, de que no se trataba de su marido. Miró la hora y se fue hasta la recepción del country.
-¿Dolores?
-Sí.
-Necesito verte urgente.
Dolores Llorens era la mujer de Marcelo Longobardi.
-Disculpame, pero esto me llegó a mi casa anoche. Por suerte pude retirar el resto de los sobres de portería. No sé cuantos se habrán repartido.
Cada sobre contenía tres fotografias de 20 centimetros por 28 sacadas con un teleobjetivos en el Paseo de la Infanta, en Palermo. Allí se veía, a través de distintas tomas, a Marcelo Longobardi y una joven muy mona subiendo al auto del periodista. También contenia un casete de 60 minutos, marca TDK, con fragmentos de charlas privadas entre Longobardi y la señorita, que según se desprendía de las grabaciones trabajaba en un lujoso hotel de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde hacía algunos meses, Longobardi le venía comentando a su mujer que sentía que lo seguían. Dolores le decía que no se preocupara, que seguramente eran ideas suyas. Longobardi habia revelado por entonces a algunos periodistas colegas suyos las relaciones de Daniel Hadad y el Grupo Yabrán. el monto económico de la ayuda y la conjunción con ex represores de la ESMA, como Adolfo "Donda" Tigel, y agentes de la SIDE local. Longobardi les confío a sus íntimos que quería disolver la sociedad con Hadad, que no eran lo mismo y que estaba pensando seriamente en separarse.
La campaña de hostigamiento comenzó con un afiche aparecido en los carteles de la Ciudad de Buenos Aires con un listado de nombres de periodistas a sueldo del gobierno de Carlos Menem, pagados con fondos de la SIDE. Allí aparecían varios periodistas de Pagina/12 y Marcelo Longobardi.
Marcelo, que conoce como pocos a Daniel Hadad, sospechó de él. Era una de las pocas personas capaces de perseguirlo, interceptar y grabar sus conversaciones telefónicas, y que su trabajo de inteligencia incluyera conseguir los nombres de todas las mujeres del Country Village. Y así lo comentó. espantado, a un grupo de periodistas conocidos.
M., la vecina y amiga de Dolores Llorens, terminó condenada por violación de correspondencia -en su intento de interceptar los sobres- y Marcelo Longobardi se divorció de la madre de sus hijos. Al poco tiempo volvería a trabajar a las ordenes de Daniel Hadad por partida doble: en Radio 10 y con un programa propio en Canal 9, Fuego Cruzado.
Romina Manguel, Javier Romero, Vale Todo: Biografía no autorizada de Daniel Hadad, Buenos Aires, Ediciones B, 2004, pp. 119-120
# 237
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Heriberto Muraro,
medios de comunicación,
periodismo
/
Ante todo, nos parece que es totalmente falso invocar la libertad de prensa cuando estamos tratando de una industria cultural que, tal como explicáramos, permaneció hasta hoy bajo control de una minoría de individuos y empresas. La teoría liberal de la libertad de prensa sólo tiene vigencia en relación a un medio en el cual existe una verdadera multiplicidad de emisores que compiten entre sí económica y culturalmente. Trasladar esta doctrina al campo de la TV, altamente monopolizada por un puñado de empresas, es una mera treta ideológica.
Heriberto Muraro, "¿Quiénes son los dueños de los medios de comunicación en América Latina?", en Crisis N°1, mayo 1973, pp. 48-54
# 234
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izquierda,
medios de comunicación,
Pascual Serrano,
periodismo
/
La izquierda no puede estar pidiendo información gratis, reportajes gratis y periodismo gratis y luego quejarse con tristeza cuando ve cómo las iniciativas terminan arruinadas. O pagamos nosotros o pagan los poderes públicos. La derecha no tiene ese dilema porque cuenta con grupos económicos dispuestos a poner -y perder- el dinero que haga falta: como accionistas, como anunciantes, como patrocinadores. Por eso Libertad Digital gana dinero aunque tenga menos lectores que muchos medios digitales alternativos de izquierda, o La Gaceta no cierra aunque su cifra de difusión sea la mitad que Público (según la OJD 45.835 respecto a 87.983 de Público). Se juegan la defensa ideológica del mantenimiento de su modelo, es lógico que estén dispuestos a pagar por ello. Por el contrario, la izquierda, o logra que los gobiernos colaboren como lo hacen con otros servicios públicos como la sanidad o la educación, o lo pagamos entre todos para que se mantengan. Si observamos el panorama de medios de prensa verdaderamente de izquierda que hay en el mundo, ninguno se mantiene gracias a un millonario. Detrás hay lectores que se creen el proyecto y lo pagan: Le Monde Diplomatique, Il Manifesto, El Viejo Topo, Diagonal. U organizaciones que asumen las pérdidas, en el caso de Mundo Obrero con el Partido Comunista. Pueden tener algunos textos gratuitos en internet pero ninguno se encuentra íntegramente en la red. Es curioso, El País, ABC o La Gaceta sí están enteros en internet. Acaso alguien cree que ellos están más preocupados por la “socialización de la información”. ¿No será que ellos tienen ya a El Corte Inglés, Repsol, BBVA o Telefónica para sobrevivir y no necesitan lectores que paguen?
Pascual Serrano, "¿Quién cerró el diario español Público?", en pascualserrano.net, 26-02-2012
# 216
Categorías:
Héctor Borrat,
periodismo
/
En los relatos que publica el periódico, todo hecho o proceso noticiable es narrado o interpretado en función, primordialmente, de las partes que en él intervienen. Y para perfilar a las partes se destaca, por encima de los colectivos, a los gobernantes y a los líderes. (...)
Hecha en ese sentido reduccionista, la personalización de los conflictos espeja una cultura política, la del individualismo liberal, ahora también en auge aquende el Atlántico. Llevado este individualismo liberal a sus últimas consecuencias (...), fácil es desembocar en la construcción de los relatos y la interpretación explícita de la realidad que tantas veces se comunica con ellos en una suerte de "individualismo metodológico" (...): un intento de estudiar a la sociedad y a los hechos sociales haciendo la menor referencia posible a las instituciones y a los conjuntos sociales y explorando en cambio las acciones y las intenciones de las personas individuales de mayor destaque, es decir, aquellos individuos que mejor encarnan los valores exaltados por el sistema, y aquellos otros que personifican la mayor amenaza a este sistema. Al aplicar este método, el periódico refleja, reproduce y refuerza esta visión típica de la filosofía burguesa.
Hecha en ese sentido reduccionista, la personalización de los conflictos espeja una cultura política, la del individualismo liberal, ahora también en auge aquende el Atlántico. Llevado este individualismo liberal a sus últimas consecuencias (...), fácil es desembocar en la construcción de los relatos y la interpretación explícita de la realidad que tantas veces se comunica con ellos en una suerte de "individualismo metodológico" (...): un intento de estudiar a la sociedad y a los hechos sociales haciendo la menor referencia posible a las instituciones y a los conjuntos sociales y explorando en cambio las acciones y las intenciones de las personas individuales de mayor destaque, es decir, aquellos individuos que mejor encarnan los valores exaltados por el sistema, y aquellos otros que personifican la mayor amenaza a este sistema. Al aplicar este método, el periódico refleja, reproduce y refuerza esta visión típica de la filosofía burguesa.
Héctor Borrat, El periódico, actor político, Barcelona, Gustavo Gili, 1989, pp. 124-126
# 215
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capitalismo,
Jürgen Habermas,
medios de comunicación,
periodismo
/
A la tercera fase evolutiva concierne la conocida definición de Bücher, según la cual "cobra el periódico el carácter de una empresa productora de espacios para anuncios publicitarios, espacios que se convierten en una mercancía de fácil salida gracias al paralelo espacio cubierto por la redacción con que van acompañados". Estos primeros ensayos de prensa comercial moderna devolvieron al periódico el inequívoco carácter de empresa lucrativa privada (...).
La historia de los grandes periódicos diarios de la segunda mitad del siglo XIX prueba que la prensa se hace manipulable en relación a su grado de comercialización. Puesto que la venta de la parte destinada al reclamo publicitario está interrelacionada con la venta de la parte confeccionada por la redacción, la prensa, hasta entonces institución de las personas privadas como público, se convierte ahora en la institución de determinados miembros del público como personas privadas; esto es, en la puerta de entrada a la publicidad de intereses privados privilegiados.
La historia de los grandes periódicos diarios de la segunda mitad del siglo XIX prueba que la prensa se hace manipulable en relación a su grado de comercialización. Puesto que la venta de la parte destinada al reclamo publicitario está interrelacionada con la venta de la parte confeccionada por la redacción, la prensa, hasta entonces institución de las personas privadas como público, se convierte ahora en la institución de determinados miembros del público como personas privadas; esto es, en la puerta de entrada a la publicidad de intereses privados privilegiados.
Jürgen Habermas (1981), Historia y crítica de la opinión pública, Barcelona, Gustavo Gili, 3ª edición, 1982, pp. 212-213
# 211
Categorías:
periodismo,
Rodolfo Walsh
/
Ésa es la historia que escribo en caliente y de un tirón, para que no me ganen de mano, pero que después se me va arrugando día a día en un bolsillo porque la paseo por todo Buenos Aires y nadie me la quiere publicar, y casi ni enterarse. Es que uno llega a creer en las novelas policiales que ha leído o escrito, y pensa que una historia así, con un muerto que habla, se la van a pelear en las redacciones, piensa que está corriendo una carrera contra el tiempo, que en cualquier momento un diario grande va a mandar una docena de reporteros y fotógrafos como en las películas. En cambio se encuentra con un multitudinario esquive de bulto.
Rodolfo Walsh (1957), Operación Masacre, De la Flor, Buenos Aires, De la Flor, 27ª edición, 2004, p. 20
# 182
Categorías:
medios de comunicación,
periodismo,
Pierre Bourdieu
/
En suma, considero que lo más terrible en la comunicación es su inconsciente, en particular, parafraseando a Aristóteles, aquellas cosas mediante las cuales nos comunicamos, pero acerca de las cuales jamás comunicamos: me refiero a las oposiciones fundamentales que hacen posible la discusión y que nunca son objeto de debate.
Pierre Bourdieu (1992), "Cuestión de palabras. Una visión más modesta del rol de los periodistas" en Pensamiento y acción, Buenos Aires, Libros del Zorzal, 2002, p. 65
# 172
Categorías:
Claudio Uriarte,
periodismo,
verdad
/
El hecho que hay que reprocharle al periodismo no es su frivolidad, su inconsistencia o sus faltas a la verdad, sino que él mismo, por su propia dinámica, es una falta a la verdad, es la versión degenerada de la historia de una sociedad que ha renunciado al concepto de verdad. Al periodismo hay que reprocharle que exista.
Claudio Uriarte, "Contribución a la crítica de la verdad periodística", revista La Caja, Abril-Mayo 1993
# 145
Categorías:
medios de comunicación,
periodismo,
Umberto Eco
/
En resumen, estamos hoy ante unos programas en los que se mezclan de modo indisoluble información y ficción y donde no importa que el público pueda distinguir entre noticias "verdaderas" e invenciones ficticias. Aun admitiendo que se esté en situación de establecer la distinción, ésta pierde valor respecto a las estrategias que estos programas llevan a efecto para sostener la autenticidad del acto de enunciación.
Con este fin, tales programas ponen en escena el propio acto de la enunciación a través de simulacros de la enunciación, como cuando se muestran en pantalla las cámaras que están filmando lo que sucede. Toda una estrategia de ficciones se pone al servicio de un efecto de verdad.
Con este fin, tales programas ponen en escena el propio acto de la enunciación a través de simulacros de la enunciación, como cuando se muestran en pantalla las cámaras que están filmando lo que sucede. Toda una estrategia de ficciones se pone al servicio de un efecto de verdad.
Umberto Eco (1986), "TV: la transparencia perdida" en La estrategia de la ilusión, Buenos aires, Lumen / De La Flor, 1990, p. 209