Por
eso hace falta comprender el tiempo
para el cual se ha nacido. Quien no vislumbre
y comprenda las potencias más íntimas de la época; quien no sienta en si mismo algo
afín a ellas, algo que le empuja por vías indescriptibles en conceptos; quien crea en lo
superficial, en la opinión pública, en las palabras sonoras y en los ideales del día,
ese no está a la altura de los acontecimientos. Los acontecimientos le tienen a él, no
él a los acontecimientos.
Oswald Spengler (1922), “Filosofía de la política” en
La decadencia de Occidente, Buenos Aires, Editorial Virtual, 2006.
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